“Zuviría y Vergara”

 

“La manipulación es posible, porque frente al enorme poder de los medios de comunicación de masas no hay ningún elemento de resistencia…”

 

En la actualidad, los medios de  comunicación masivos, intervienen sobre la realidad, desempeñándose como una red que nos informan sobre los acontecimientos económicos, políticos y sociales. Sin embargo, todos aquellos que observamos y escuchamos, entre los que está la televisión, no ejercen su trabajo de modo imparcial y objetivo, sino concentrados solamente en satisfacer su propio poder financiero y su dominación sobre las personas. Esta metodología, comenzó con una teoría que se inició a fines de 1920, y que hoy sigue más vigente que nunca: La teoría de la aguja hipodérmica de Harold Lasswell (ensayista de la comunicación). Su hipótesis, se base en que los medios de comunicación (instituciones públicas o privadas) son los emisores de los mensajes que llegan a los individuos de una sociedad, de una manera directa y abrupta, como una “inyección”, provocando una reacción…, la que deciden los dueños del poder. Las características de éste supuesto, se adaptan a las peculiaridades de una conjunción de masas selladas por la incomunicación y la alienación, y, por el impulso exagerado de los informantes en obtener un beneficio propio, haciendo que sea perfectamente aceptable en este contexto.

 

Pocas veces, hemos presenciado una puesta en escena que hable de éstas cuestiones, tal vez, porque es mejor no querer darse cuenta de “cómo son las cosas”, o, quizás, porque alguien podría decir que no es necesario, porque ya sabemos como “son las cosas”. De todas maneras, hay que hablarlo y, mejor aún, dramatizarlo, para tenerlo siempre presente.

 

La obra de teatro, “Zuviría y Vergara”, de Pablo Picotto, Federico Simonetti, toca éste tema y nos deja entrar a un programa de T.V. maravilloso por fuera, pero aterrador por dentro, con un contenido absurdo e incoherente, que nos refieren, en algún punto, a las crónicas que la mayoría de las veces vemos, en nuestros hogares.

La trama, es la de un noticiero del momento, con la presentación de los temas y el desarrollo de cada uno de ellos, además, con invitados en el piso, tan disímiles como extravagantes, proponiéndonos un juego televisivo con todos los condimentos, provocándonos sonrisas y aplausos por lo similar a lo que vemos a diario.

Por un lado, tenemos a dos reporteros, a primera vista, coherentes, sensatos, muy presentables para la audiencia, con su contrapartida, que se puede observar en los cortes, de dos señores comunes, con sus miserias y sus traiciones, y que deben ocultar sus sentimiento al momento de la señal. Pero, como si esto fuera poco, nos enfrentamos a la otra parte, las crudas verdades cotidianas, que a través de los dichos y de las imágenes de video, a veces, son tomadas como burla, subestimando al televidente, inexorablemente, como ocurre en la pantalla actual.

Se puede ver claramente, en la dramaturgia y la dirección de Walter Velázquez, su intención de hacernos ver esa “inyección” que nos apunta y que está dispuesta a lograr su cometido, que Zuviría y Vergara, al igual que verdaderos periodistas, entren a nuestro cerebro para traernos sonrisas irreales, aparente compañerismo, falsas informaciones, acciones inadecuadas, notas absurdas, etc., etc., etc.….

Lo bueno, es que todo lo hacen con mucho humor, aprovechando plenamente la profesionalidad y el carisma de dos grandes artistas como Pablo Picotto y de Federico Simonetti  (actores también de “Sociedad de Comedia” y de “El mundo ha vivido equivocado”), y de las brillantes interpretaciones del resto del elenco: Germán García, Daniel Niborski, Ricardo Rodríguez Miró. La escenografía (Ariel Vaccaro), que es el fiel reflejo de un estudio televisivo acompañado por una llamativa música (Julián Urman), semejante a la que ponen en un canal de noticias, les marca el encuadre perfecto al espectáculo.

 

¿Por qué está recomendada “Zuviría y Vergara”? Para corroborar que “La Realidad supera, siempre, a la ficción”.

 

 Estela Gómez

                          

Ficha técnico artístico

 

Autoría: Pablo Picotto, Federico Simonetti

Dramaturgia: Walter Velázquez

Actúan: Germán García, Daniel Niborski, Pablo Picotto, Ricardo Rodríguez Miró, Federico Simonetti

Actuación en video: Silvia Barcán, Carlos Belloso, María Cottet, Nancy Gay, Emilio González Moreira, Julián La Bruna, Jimena López, Pablo Marín, Vinchu Rivera

Vestuario: Alfiler De Gancho, Soledad Galarce

Escenografía: Ariel Vaccaro

Diseño de luces: Ricardo Sica

Video: Martín Coto, José Goldenberg

Música original: Julián Urman

Diseño gráfico: Martín Acosta

Asistencia de dirección: Jimena López

Prensa: Tehagolaprensa

Producción ejecutiva: Andrea Feiguin

Dirección: Walter Velázquez

 

Duración: 65 minutos

Web: http://www.facebook.com/ZubiriayVergara


TEATRO ANFITRIÓN

Venezuela 3340

Capital Federal - Buenos Aires - Argentina

Reservas: 4931-2124

Web: http://www.anfitrionteatro.com.ar

                         Entrada: $ 60,00 - Jueves - 21:00 hs                                         

 

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