Nosotros, los héroes  (versión sin el padre)

 

Una puesta en escena por primera vez en Argentina, de uno de los últimos textos del autor francés Jean-Luc Lagárce. Un texto complejo y extenso, palabras de la directora Mónica Benavidez.


“Para mí el discurso, la discursividad es primero un recorrido, una errancia”.  Félix Guattari.


Si es posible pensar todo discurso como recorrido, pensar el discurso de Jean-Luc Lagarce es, probablemente, hallar la manifestación explícita de la errancia. La escritura de Lagarce opera como un territorio que se constituye en el acto mismo de ser producida. Territorio, es decir, espacio vivido, instancia de apropiación que inscribe las huellas de su propio recorrido.

El que escribe, en general, borra las marcas anteriores de su acción. El dramaturgo francés, en cambio, mantiene en un mismo plano, en la misma instancia jerárquica, la escritura y la reescritura sin poner en juego la maniobra de borramiento.

 

Otro signo de la errancia se inscribe a partir del metalenguaje (tan poco habitual en la ficción-salvo, por supuesto, en la descripción- tan escaso en la dramaturgia).

La escritura de Lagarce no postula una lengua, sino lenguas.  Las lenguas de Lagarce son un signo del paraíso perdido, son la señal de la imposibilidad de comprender a través de la palabra.

Porque, metafóricamente, aunque el idioma sea el mismo, el entendimiento no es posible, pero el lexema, el tiempo verbal, son adecuados.

El lenguaje opera nuevamente para impedir las certezas, el registro del desorden cronológico comprueba la imposibilidad de la decadencia.

Porque para que haya decadencia es necesario cierto orden en el tiempo. La palabra incapaz de garantizar nada en términos temporales se hace aquí más significativa, la obra: Nosotros, los héroes (versión sin padre) incluye un planteo del orden de lo metateatral, a la manera Lagarce, insistencia léxica en el quehacer teatral.

IMÁGENES DE LO INVISIBLE - SÍMBOLOS DE LA EXPERIENCIA

El mundo como sueño. Un homenaje a los sueños y a las locuras de la gente de teatro.

La poderosa imagen que inicia transformaciones de la Luz interior, la fragilidad, la utopía que los anima, el miedo al hambre, el arte que los contiene y los une a la vez, la incertidumbre, el dolor y las inseguridades, todas son las imágenes de la psicología espiritual del mundo teatral, donde se ve una vida divertida como triste. Son nómades en continuo viaje hacia la vacilación.

Son figuras de los distintos estados de consciencia a través de las representaciones de los diez personajes en escena.

La obra gira sobre el discurso, y tiene un débil nudo argumental. En cambio sus personajes se desarrollan y modifican su conducta a partir de su propio discurso. Lo que Lagarce llama “interacción de un conjunto”.

 

Entre todos deben decidir el destino de esta compañía de teatro que pasa sus días haciendo funciones de pueblo en pueblo, actuando en tinglados o galpones y trashuma de lado a lado, estación tras estación intentando definir su futuro. Saben todos ellos que en las ciudades capitales su arte no tendrá posibilidades de desarrollo.

Son un grupo de actores mediocres, decadentes algunos, seres desamparados, que acaban de representar una vez más el gastado repertorio.

Al salir de escena, de ese viejo teatro de pueblo, una mujer quien es cabeza de la compañía, Emma Rivera (como la madre), reúne al grupo para informales que la misma al ser por mandato hereditario, pasará a manos de su hija mayor Paloma Santos (Josefina), quien pronto contraerá compromiso.

Es acá cuando las relaciones interpersonales se complican, sale a luz cada individualismo reprimido, y cada uno deberá expresar quien es en realidad, y dejar la hipocresía de lado, manifestando de manera contundente que los une a esa compañía, o alejarse de ella por completo.

Dentro de este marco transcurre la acción y a eso agregar que la guerra se avecina en Europa.

A esta propuesta en escena se le suma las canciones en Iddish, logrando enmarcar la idea de aquellas viejas compañías de cómicos judíos, que seguían las paradas del ferrocarril. Que algo de esto se ve en la obra.

Proponiendo así la distinción para cada historia, a través de unas lindísimas canciones, por más que no era en idioma castellano, se disfrutaban por su bella melodía, y la utilización de instrumentos en vivo, además de ser  interpretadas por increíbles voces.

 

Una obra poco sencilla, para relatar, pero con una interesante mirada aguda acerca de nuevas dramaturgias.  Un autor no muy transitado aquí, pero un gran autor contemporáneo francés más representado en su país.

 

La dirección a cargo de una majestuosa directora Mónica Benavidez, el sólo hecho de tener que armonizar un grupo tan concurrido en escena, como son acá diez personas todo el tiempo sobre el escenario, durante una hora y media, ya es digno de admiración. Sumado a que todos se lucieron en tiempo y forma, y supo explorar en cada personaje su conducta, y que el disparador, de cada uno de ellos, se comprenda.

 

El elenco un tanto heterogéneo, como es de esperarse cuando son tantos, pero con un muy buen desempeño Todos. Resultan destacables las actuaciones de Sylvia Tavcar (como la Sra. Tschissik) por su sensualidad, contundencia en su personaje, destila seguridad y experiencia sobre las tablas; José Márquez(como el Sr. Tschissik) sobresale su actuación, es muy convincente su papel; y la voz maravillosa de la cantante – actriz María Laura Rojas (como la Srta. Administradora), galardona las canciones interpretadas por ella.

El diseño y realización de escenografía un sobresaliente trabajo de Eduardo Spindola, dando como primera impresión cuando entras a la sala, la sensación de un clima de opresión, desarraigo y tristeza.


La música, el vestuario espectacular, súper adecuado, creando un marco apropiado para la época y la carencia del momento.


Calificación: Excelente

 

Recomienda: Silvina Brandana

 

Ficha técnico artístico


Autoría: Jean-Luc Lagarce

Traducción: Laura Campodónico

Actúan:

Pedro Alperowicz, Rafael Lavin, José Marquez, Alejandra Mikulan, Galo Ontivero, Emma Luisa Rivera, María Laura Rojas, Walter Rosenzwit, Paloma Santos, Sylvia Tavcar


Diseño de vestuario: Pia Drugueri

Diseño de escenografía: Eduardo Spindola

Diseño de luces: Eduardo Spindola

Realización escenográfica: Eduardo Spindola

Fotografía: Javier Mollo

Diseño gráfico: Gonzalo Martínez

Asesoramiento: María Mensi, Luciano Suardi

Asistencia de dirección: Luis Dalmasso

Prensa: Walter Duche, Alejandro Zarate

Producción ejecutiva: Mónica Benavidez

Coreografía: Dalilah Spritz

Dirección musical: Sergio Klanfer

Co-producción: Querida Elena

Dirección: Mónica Benavidez

 

Duración: 90 minutos

 

Web: https://www.facebook.com/nosotroslosheroesdejeanluclagarce

 

TEATRO SHA

Sarmiento 2255

Capital Federal - Buenos Aires - Argentina

Teléfonos: 4953-2914


Web: http://www.teatrosha.com


Entradas desde: $ 70,00 - Domingo - 20:00 hs -

Hasta el 31/03/2013

 

 

Socias en la vida y en P.I.D.M.A. 


    Estela & Silvina

Amigas de por vida y P.I.D.M.A. nos unió aún más y más

 

Estela Gómez & Silvina Brandana