"Pensemos en la perplejidad de un hombre que, fuera del tiempo y del espacio, ha perdido su reloj, su regla de medir y su diapasón. Creo que éste es el estado que constituye la muerte."

 

Alfred Jarry

 

                           “Cuando el tiempo está después”

                   

La familia es el grupo social más importante de una sociedad, en donde existen complejos mecanismos de adjudicación y asunción de roles, por eso, para entender sus conductas hay que mirar la direccionalidad y el sentido que tiene cada integrante en sus relaciones a través de indicios que llevan a darnos cuenta porque son y se mueven de tal manera. En éste punto, nos podemos detener para comenzar a hablar de la obra de teatro “Cuando el tiempo está después”, cuya dramaturgia y dirección está a cargo del eximio Jorge Acebo, que como autor y director ya nos deleitócon La felicidad según Mabel Riviere”, en el año 2011.

 

La historia, se desarrolla en un barrio del conurbano bonaerense, dentro del seno de una familia humilde y relativamente “normal”. El matrimonio, que parece ser bien constituido, tiene una hija con aspiraciones y sueños. Pero, no todo es lo que parece…

Ellos, tienen un aberrante “secreto familiar”, que es que hace 17 años tienen encerrado a su hijo varón en el sótano de la casa. En realidad todos saben, hasta la hija, igual todos callan. Pero, pronto saldrá a la luz, de la mano de ésta última que hace años que lo descubrió y, ahora, pide explicaciones.

Para empezar a examinar el conflicto que se presenta sobre el escenario, haremos un detalle general de los personajes:

- La madre (Marcela Ruiz): Una mujer, aparentemente, simple, llena de ira oculta, por la pobre vida que le tocó en suerte. Ella, representa la “depositación”, porque deposita su bronca en el progenitor del marido.

- El padre (Jorge Diez): Un hombre débil, que acató siempre las órdenes de su mujer. El, es “el depositante”, el que deposita su silencio y su angustia en su hijo.

- El hijo (Nicolás Condito): El niño-hombre, criado en un sótano, lleno de miedos y expuesto a las peores situaciones. Él es “el depositario”, de todos los males de su padre y su madrastra.

- La hija (Mariela Rodríguez): Una joven de barrio buena y es la que detona el conflicto, debido a su vínculo de consanguinidad tan fuerte.

- La amiga de la hija (Natalia Pascale): La “calladita”, pero al final se destapa y saca toda su miseria, producto de una generación enferma.

 

En ésta institución, los roles están presentados de la siguiente manera: Una “líder autoritaria” (madre), que manipula al resto de los integrantes, aunque parezca que no; el “saboteador” (padre), resistente al cambio en un primer momento, para luego darse cuenta de su error; la “portavoz” (hija), la ingenua y la que lee inconcientemente lo que le pasa al grupo y rompe el secreto, y, el “chivo expiatorio” (hijo), el prisionero que sufre todas las consecuencias.

 

Acá, la puesta tiene un giro estremecedor, porque después de que se desencadenan los hechos, nada es igual, es como si al modelo de una familia unida, se le agrega algo que se opone a esa unión (el encierro del hijo), para, por último, terminar con un modelo superador más desastroso.

El revelar ese ocultamiento, modificará los roles que se fueron estructurando para mantener esa “novela”. Esa explosión que ocurre, de hacer explícito lo implícito, tiene como resultado a una madre “criminal”, a un padre “cómplice”, a una hija “perversa” y a un hijo “monstruo”.

Es aquí, otro punto crucial, luego de todos los acontecimientos ocurridos ante nuestros ojos, nos encontramos escuchando una voz dictando sentencias, pero inesperadas e ilógicas en relación a todo lo que pasó, pero que son muy convenientes, quizás, para algunos.

 

 

La teoría del tiempo expuesta, parte de un punto principal: la crisis de identidad de ese hijo que tiene un pasado que está latente, con un recuerdo de lo que fue, pero que no termina, y, que se confunde con el presente que no existe, y con un futuro incierto, oscuro y frío. Indudablemente, el valor del tiempo es muy relativo, porque depende de las situaciones y sus consecuencias. ¿Qué pensarían los padres de Dionisio al querer manejar sus tiempos? Diecisiete años encerrado…

“¿Qué es el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo se. Pero si tuviese que explicárselo a alguien no sabría como hacerlo.”
                                                                 San Agustín (354-430)

 

Verdaderamente, es una sublime puesta teatral contada desde la realidad de una cotidianeidad que nos congoja, con seres humanos perdidos y acorralados en un mundo miserable, en donde la víctima pasa a ser el condenado y donde el delincuente es absuelto.

Las excelentes actrices y actores, demuestran en escena un profesionalismo cualitativo, moldeando cada personaje según corresponda.

Marcela Ruiz, en su papel de madre, maneja los vínculos de alianza y de filiación, a la perfección, manipulándolos, ejerciendo una violencia secundaria a través de su poder extremo.

Excelente su actuación, su rostro, sus miradas y sus posturas, hablan por sí solas.

Jorge Diez, despliega una dualidad única, dada por la negación de la realidad y, por la aceptación desesperada de un hecho irreparable. Ambas caras, conviven en la personalidad de un hombre derrotado.

Excelente su entrega, un actor que emociona en forma contundente.

Nicolás Condito, refleja fehacientemente a un ser inocente que las circunstancias de la vida lo llevan a cometer actos aberrantes.

Excelente actor, comprometido y audaz, hasta lo máximo.

Mariela Rodríguez, personifica en forma brillante a una joven de escasos recursos económicos, criada dentro de un grupo negador, resignado y patológico.

Excelente actriz, dúctil y llena de recursos artísticos para desplegar.

Natalia Pascale, representa a esa persona que habitualmente está pero que nadie la ve. Su personaje lo realiza con total entereza y pasión.

Excelente intérprete, segura, que logra trasmitir al público todo su mundo interior.

Damos un reconocimiento muy grande,  a todo el equipo técnico-artístico, por realizar un maravilloso trabajo.

 

Esta recomendada para:

- Analizar los tipos de roles que aparecen en un grupo familiar y como van cambiando.

- Observar los vínculos patológicos.

- Debatir hábitos y valores de un sector social olvidado.

- Estudiar el aparato psíquico de cada individuo.

- Discutir sobre una temporalidad diferente.

- Pensar sobre las determinaciones de la justicia, que mira “la figura” y no “el fondo” de los sucesos.

- Razonar sobre el accionar de los medios de comunicación, que ejercen su influencia informando algo que puede no ser verdad.

 

Tiene mucho contenido psicológico y social, es para verla varias veces, conversar, discutir, emitir ideas, posturas, etc., porque nos hace agudizar nuestros sentidos, para no dejarnos manipular y no creer siempre en lo que nos dicen y lo que nos muestran los medios masivos. Por eso, está orientada a un público pensante, reflexivo que quiere lo mejor para nuestra sociedad, es decir, para todo público.

Es una movilizadora y enriquecedora experiencia, muy recomendable.

Es más, es una obligación, como personas integrantes de una sociedad que todavía tenemos mucho que aprender.

EXCELENTE. IMPERDIBLE.

                                                      Estela Gómez

 

 

Ficha técnico-artística

Dramaturgia: Jorge Acebo

Actúan: Nicolás Condito, Jorge Diez, Natalia Pascale, Mariela Rodríguez, Marcela Ruiz

Voz en Off: Alejandro Awada, Hilda Bernard, Edward “polaco” Nutkiewicz

Maquillaje: Martín Caramés

Diseño de luces: Paula Fraga

Edición de sonido: Juan Pelliza

Operación de luces: Marcos Zalazar

Fotografía: Marcela Adad

Diseño gráfico: Angie Figueroa

Prensa: Marisol Cambre

Producción: Aleteo De Mariposa

Colaboración En Trailer: Violeta Diez

Dirección: Jorge Acebo

 

TEATRO PAYRÓ

San Martín 766 Capital Federal - Buenos Aires - Argentina

Teléfonos: 4312-5922

 

Web: http://www.teatropayro.com.ar/

 

Entrada: $ 70,00 / $ 35,00 - Viernes - 21:30 hs -

Hasta el 30/08/2013

Socias en la vida y en P.I.D.M.A. 


    Estela & Silvina

Amigas de por vida y P.I.D.M.A. nos unió aún más y más

 

Estela Gómez & Silvina Brandana