“Auto de Fe… entre bambalinas”

“La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierran la tierra y el mar: por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida” 

                               Miguel de Cervantes Saavedra 

 

“…Entre bambalina y en toda la vida…”

Porque el ser humano es libre y dueño de sus propios actos y nadie puede interferir en sus deseos, como le pasó a Don Pedrito, que con su valentía pudo vencer a la hipocresía, aunque apareció la tragedia, él dejó su huella…

 

La autora, Patricia Zangaro, supo ahondar en el mundo interno de sus protagonistas y hacer explícito sus sentimientos más profundos, mostrando así el dolor que cada uno experimenta cuando la coerción es ejercida sobre ellos, además, revela como el poder y la dominación del Status Quo, es atemporal y estuvo, está y estará presente entre nosotros, siempre. Pero, también, queda expresado que la lucha del hombre por sus ideales nunca fue ni será en vano, puesto que nada que se haga con convicción pasa desapercibido.

 

La acción se desarrolla a fines del Siglo XVIII, en un Virreinato, donde un plebeyo actor llamado Don Pedrito (Marcelo Fiorentino), se prepara para actuar; se lo ve dispuesto, atrapado por su profesión, con una seguridad innata, sabiendo muy bien lo que quiere, sobre las tablas y en su vida cotidiana. El, está acompañado por su amiga y hermana existencial, Doña Ana (Guadalupe Iñiguez), que también es actriz, enamorada  de su visible talento y preparada a ser eternamente la “segunda” con tal de llegar, en algún momento, a su mayor aspiración: heredar el lugar privilegiado de Doña Mercedes (Silvia González Táboas), artista consagrada, muy vanidosa , quien está dispuesta a todo con tal de conservar su trono, llegando así a ser la amante del Virrey, y convirtiéndose en otra sanguinaria más, dentro del reinado. Los tres juegan un juego aparentemente trivial, pero doloroso, asediado por una insipiente desdicha, con matices de comedia y con algunos textos de obras maestras, interpretados magistralmente por los personajes.

 

Marcelo Florentino, desarrolla una brillante labor al personificar a Don Pedrito, puesto que con su potente voz y su expuesta expresión corporal, describe fielmente sus emociones. De igual manera, Guadalupe Iñiguez, despliega su potencial en escena con mucha fuerza, provocando una gran aceptación por su ductilidad y dulzura. Y, la presencia artística de Silvia González Táboas, hace que pasemos de la frivolidad al espanto de un momento a otro, con total fluidez y soltura. Indudablemente, el director Gabriel Rossi, encontró la interrelación  perfecta para que cada uno de ellos se luzca y se los pueda apreciar naturalmente.

Un magnífico vestuario (Carlos Di Pasquo), acompaña la acertada puesta en escena (Gabriel Rossi), bien de época, impecablemente cuidado, que, junto con la escenografía (Carlos Di Pasquo), le dan el contexto ideal para un relato de antaño, con características teatrales.

 

Este espectáculo está recomendado por ser una obra dramática diferente, porque propone una mirada profunda sobre la existencia humana, a partir de simples actores que luchan desde la clandestinidad para obtener lo que anhelan, hasta convertirse con su propia alienación, en mártires del sistema imperante. MUY RECOMENDABLE.

                                                                                                 

                                                                                                                                                                          

 

TEATRO ÁCTOR STUDIO DÍAZ  VELEZ 3842- tel.4983.9883 CABA 
Funciones
 Sábados a las 20hs.
Localidades:
$ 60.-

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PRENSA: ALICIA ACCINELLI

Recomienda: Estela Gomez

Socias en la vida y en P.I.D.M.A. 


    Estela & Silvina

Amigas de por vida y P.I.D.M.A. nos unió aún más y más

 

Estela Gómez & Silvina Brandana